Abrimos nueva vía de descenso hacía Santa Cristina.
25 Sept. de 2.005
Eran las 09.10 am de la mañana y en la rotonda de entrada a Lena íbamos encontrándonos 16 bikers. Días atrás veíamos como la gente mostraba su interés y se animaba a compartir monte con nosotros, los que confirmaban su asistencia a su vez nos comunicaban la presencia de otros, no asiduos a estos foros, webs y demás mundos virtuales.
El germen de esta segunda Carisada surgió principalmente de la imposibilidad de poder participar en la primera el compañero Pablo, que tenía ganas de conocer esta clásica. El buen sabor de boca que nos dejo esa primera ruta con el grupo, y la deuda que teníamos pendiente con el profesor Pablo nos animó a darle vía rápida a la organización de esta ruta.
Al final 16 hombres con sus hierros,
...Luis vividor de estas tierras, Vidal(-illo), Leandro, Pol, Nico, Jorge (Blue), Oscar, Vidalín, (Pa-)Blerax, Yequeyé, Pablín, Campa, Pepín, Apriliano, Cesar y un servidor.
Pasadas las 10 llegamos al alto de Pajares, unos pararíamos en el alto otros seguirían con sabe dios que intenciones, ir hasta Busdongo?¿?, hacer la ruta en coche visto que el tiempo parecía no acompañar...?¿? Llega Pablo (Blerax) nuestro contacto pelayesco de Gijón y seguimos esperando por Campa, que debe de estar ya en Pendilla por lo menos, Pablín ya estaba por ir a buscarlo pero no hizo falta, regresaban de su excursión a Busdongo en coche.
Nada más abrir las puertas de los coches vemos las caras de frío que ponemos unos y otros. Manos a la obra y armamos la maquinaría en el parking.
Bajaremos unos metros por la nacional, antes de desviarnos a Pendilla, a la derecha de la nacional tenemos una fuente donde algunos paran. Nos metemos en el desvío a Pendilla, y desde ahí ya serán unos breves kilómetros mucho mas relajados de tráfico hasta este pueblo. Tiramos las primeras fotos en marcha y vamos intercambiando impresiones, expectativas... La canonndale de Cesar recibiría miradas indiscretas por tratarse de un bicicletón nada típico. Pero a día de hoy la verdad que nosotros no nos andamos lejos en cuanto a “lujos”.
Llegamos a Pendilla y el grupo que ya iba dividiéndose para a ponerse ropa. Empezaba a llover. Allí Cesar hace paisanaje y entablamos conversación con una pareja de ancianos, residentes, y bajo su el alero de su casa nos ponemos los chubasqueros. El ánimo hace que ni la lluvia nos haga poner mala cara a la ruta, le digo al señor con el uqe hablamos que si veo la cosa feo yo bajo y le pido embutido, que seguro lo habrá de categoría.
Nos arrancamos y bajo una lluvia floja pero fria vamos ascendiendo. El grupo se estira y vamos empapándonos, agua, barro... Recuerdo la ruta de Noreña que días antes había hecho con unas circunstancias de agua y barro parecidas, en la que el barro hizo de las suyas con nuestras bicis.
El mal tiempo no invita a tomarse las cosas con calma, así que empezamos a apretar los ritmos y el grupo va segregándose, cada uno como puede va subiendo, la relativa calma duraría poco. Tras los primeros repechos fuertes a vidalín la cadena le hace parar, “chupada” de cadena al canto. Una y otra vez... Aquí, tras quedarse vidalín clavado 4 o 5 veces ya me asusto y pienso en lo que queda, así no habría manera. En Noreña me toco mucho la “moral” esa mima situación en mi bicicleta, pero a mi ya solo me quedaban 7 klms, y aquí a vidalín le quedaba toda la Carisa.
Yo que voy controlando la situación de la parte de atrás y Apriliano que viene hablando conmigo nos paramos a ver que sucede. Le echamos un vistazo y Apriliano da con un remache que parecía algo tocado, le da unos meneos para que ceda, doblando la cadena a ambos lados y procuramos seguir. Sería remedio, pero en alguna ocasión volvió a tener el mismo problema pero no muchas veces más.
Una simple parada de 3 minutos y ya estábamos a remojo por completo. Ponemos las monturas en marcha y tiramos parriba. Por el camino voy alcanzando a Pepín, Blerax, Oscar... Pepín prefiere regular y se lo toma con más calma, Blerax me dice que ha preguntado cuanto quedaba de subida a unos excursionistas que nos hemos encontrado, y que le han dicho que la mitad, le veo un poco “preocupado” por ese dato. Le tranquilizo asegurándole que ya es cuestión de un par de rampas para crestear por el cordal, nada de por la mitad todavía. Al poco noto que su rueda trasera va baja y no nos haría gracia tener que cambiarla en plena subida y bajo la pingadura que estábamos agarrando. La hincha sin desmontar nada y aguanta, nos olvidamos de más paradas, por ahora.
Ya en una curva de derechas a la altura de Los Correones la pista comienza a llanear, espero a ver que todos lleguen perfectamente, la niebla ya era bastante densa y no dejaba ver a los que quedaban por subir. Con el grupo al completo coronado el cordal empieza la parte que el tiempo deslució. El crestear un cordal espectacular y disfrutar de las maravillosas vistas.
Vamos avanzando metros y por una vez la ruta parece ser que no se verá afeada por los numerosos percances que siempre habíamos tenido allí arriba, pinchazos, roturas de cubiertas, frenos que desaparecen, llantadas... Una pena que el tiempo no animase a parar allí a disfrutar de los tesoros gastronómicos que nuestras mochilas portaban.
Subimos alguno de los últimos repechos que salpican una ruta marcada por los rápidos descensos por pistas anchas. Pasamos los 2 cruces sin confusión alguna, nos encontramos con un nutrido grupo de excursionistas y al poco nos vemos a la altura de la fuente en la que el verano pasado parásemos a repostar. Ciertamente íbamos rápido en esta ocasión, entre las prisas por no pasar frío de más y el hecho de que no tuvimos mayores problemas adelantó nuestra llegada a un punto clave. Antes pararíamos a ver como blerax se manejaba cambiando una cámara. Compañerismo ante todo, hasta unos caballos que habia por allí se acercaron a ver que sucedía. Blerax que si tiene algo de compañerismo ofrece un trozo de barrita a uno de los caballos, pero parece que no le hace gracia y no lo come.
Continuamos bajando y llegamos al punto clave, ya con un tiempo más agradable, respetándonos en cuanto a lluvia y una niebla que desapareció, pero frio siempre. El cruce con el indicador de la 2 opciones, el final a Sta Cristina SIN SEÑALIZAR o el camino original a Carabanzo. Un cartel colgaba con la relación de voluntarios que habian colaborado donando 30 € para la conservación de la ruta, Cesar y un servidor animaban al resto a aparecer en la lista, pero entre que unos no tenían bolis y otros ningun billete de 30 €... bastante aportamos limpiando cotollas con nuestras piernas y diversas partes del cuerpo.
A Pol y Nico les dábamos unas voces para que bajasen hasta el cartel y se uniesen al debate que teníamos respecto a que final tomar, el ya conocido o aventurarnos a investigar el no señalizado. El Castronismo emanó y decidimos tirarnos hacia Sta Cristina pista abajo. A Cesar no hizo falta apenas decirle nada, ya bajaba nada más ver a la mitad del personal animado a la aventura.
Tras un tramo de pista ancha vamos bajando y la cosa se empieza a poner algo mas sucia, el camino mengua y tras unas ultimas curvas cerradas ideales para los pro-piques llegamos a un punto donde el camino se convierte en sendero de a uno, singueltrá que decimos por aquí. Parece que la nueva orientación del camino se va un poco hacia atrás y no da buena impresión. Unos metros mas adelante y tras pasar un árbol caído paramos a debatir nuevamente.
Pablo y yo nos percatamos de un camino que parte metros mas debajo en donde habíamos tomado las ultimas curvas cerradas. Según el Gps ambos caen a la vertiente de Lena, uno mas adelante y cerca de Sta Cristina y otro hacia atrás en sentido a Puente de los fierros.
Nuevamente Cesar y encabeza un grupo de aventurados que deciden tirar por el camino que parecía cerrarse y dirigirse a Puente los fierros. Les seguimos dejando distancia y Pablín y un servidor van observando en el fondo por donde se dirigía el camino que habíamos visto antes. Los valientes que se tiraron por el camino tras cesar se paran y nos indican que en ese alto parece desvanecerse el camino. Empezamos a ver caras de preocupación en algún acompañante, Vidal, Luis, Leandro y un servidor no nos lo tomamos como algo nuevo o preocupante, habría que ver el track de la Carisada de estreno.
Damos media vuelta tras indagar posibles caminos y decidimos hacer caso al camino que metros antes habiamos visto algunos. Bajamos a pie por una ladera con fuerte inclinación y tomamos un camino hacía el que observábamos antes, cerca de una cabaña. Descendemos, y llegamos a un tramo algo mas ancho, aquí seguimos bajando y en unos metros nuevamente vemos que sale otro camino hacia arriba por nuestra derecha. Nuevamente la emprendemos a voces con Pol y Nico que ya iban alegres bajando. Media vuelta para ellos. Subimos por ese camino y tras ganar algo de altura nos ponemos a rodar por un sendero que a su izquierda tiene el corte de una antigua explotación minera, dándole su punto de riesgo al asunto. Encontramos alguna vagoneta oxidada de la mina que hay cerca, aunque no somos a localizar donde estaría asentada. Comienza un tramo de bajada por una zona ancha pero con camino poco marcado y estrecho, muy divertida y rapida con tan solo alguna
“piedrecita” peligrosa. Vidalín toma nota y tiene un percance sin más consecuencias.
En la bajada continuamos por un camino que deja rodar rapido y en medio de él nos sorprenden los restos de un caballo muerto que a buen seguro estaba sirviendo de sustento a algun ave carroñera por el hedor que de allí emanaba. Intento hacer una foto pero no tengo estomago, el olor es deasiado desagradable como para estar allí más, continuo pensando en que para la próxima vez veremos los huesos ya limpios. Los buitres habrán hecho su trabajo. Podría ser un mal presagio el haber visto aquel caballo, vaca para otros, allí muerto.
Metros más abajo toca de nuevo subir un pequeño repechillo el cual nos deja en una cresta de la que baja un camino ya mucho más técnico y delicado, aquí todos harían sus pies, unos más y otros menos, dejándose tirar en la ultima parte o como Cesar todo de frente.
Después de bajar esta trialera llegamos a un camino ya ancho de tipo pista, y allí tras ojear un poco las opciones, vemos que el sentido de bajada es bueno, se acerca a Sta Cristina de Lena. Bajada al gusto de Jorge Bluetomato, rápida y sinuosa con un ancho de autopista betetera. Esta nos dejaría ya en un pueblo (Repuente, el Peridiello) desde el que observamos ya la iglesia de Santa Cristina a nuestra izquierda. Aquí ya solo nos queda bajar unos metros para cruzar por un puente la autopista y entrar en Lena. La carisada llegaba a su fin.
Nada más entrar en el asfalto la sunn de Leandro pincha, parecía haber esperado el momento oportuno. Le mete algo de presión a la rueda y vamos hacia la gasolinera en la entrada de Lena a lavar las bicicletas que ya se habían ganado su descanso.
Acaparamos el servicio de limpieza y algún que otro fangio se pone tenso ante la espera. Según acabamos de dar manguerazos viene lo mejor. Nos acomodamos en la parte trasera de la estación de servicio y vamos sacando nuestros bocadillos y comida, en un momento se hace el silencio y todos dirigen sus miradas hacia la misma persona. “Yequeye” se saca de la mochila una empanada casera de picadillo!!!
Éramos 16 paisanos con más necesidad de comer que de respirar. El ídolo de la jornada va cortando raciones para todos, vuelvo a repetir, 16 paisanos! Y los demos vamos poniendo lo que traemos, embutidos varios como jamón serrano, lomo, chorizo casero, queso manchego, bocadillos, empanadas... Una voz pide cerveza, yequeye no lo piensa dos veces y va a por una. Ante tal final de ruta no que da ya mas que ponerse de rodillas y dar las gracias al señor por la gran recompensa que nos teníamos guardada.
Cesar, asturcón curtido en todas las rutas habidas y por haber está asombrado, le pregunto si estos finales se suelen dar con sus compañeros habituales y me dice que no, esto es nuestro, es castronismo puro y duro amigo mío.
Tras el poner la guinda a la ruta de la mejor manera que podíamos hacer nos vamos acercando a los coches para ir cambiándonos y arreglando el tema de recogida de los coches que dejábamos en el alto de Pajares. Salíamos con prisa, pues hora y pico después comenzaba la carrera que confirmaría que el campeón del mundo de F1 de este año era asturiano, de la parroquia de Latores, el mas joven de la historia y con un palmares digno de reconocimiento. Pero... ¿Habrá subido a la Carisa Alonso alguna vez?
Tal vez le falte eso, nosotros ya tenemos ese Gran Premio. Algunos repetido, pero a buen seguro que volveremos.
Fin de la segunda parte.
>>>>> En cuanto pueda y los medios lo permitan colgamos las fotos que aderecen esta crónica. <<<<<< No os quejeis que es bueno leer y no mirar tanta foto