Hoy se cumple un año de esta épica ruta que tan gratas consecuencias traería. Como homenaje y recuerdo plasmo aquí el texto original integro que en su día se inclulló en la ficha de la web castrona. Desde entonces ya van 3 carisadas y el espiritu del grupo y el numero de sus adeptos sigue creciendo. He aquí el relato:
Ruta: Cordal de la Carisa. (Pajares-Pendilla-Aller-Moreda-Lena)
Integrantes de la ruta:
- Petrolero & La negra.
- Tito & estrenando BH.
- Julio & fierro rojo.
- Vidalillo & rohkhopper.
- Castrón C. & hardrock.
"Sin duda alguna esta fue la ruta más accidentada de todas las que llevamos. Partíamos para realizar esta ruta ya con el tiempo muy echado encima, la Rockhopper con el freno delantero tocado y alguna que otra duda en cuanto a los caminos a seguir. Adentrados ya en el camín real que partía unos kms mas allá de Busdongo iniciábamos una dura subida por un camino de fuertes repechos sembrado de argayos y alguna que otra piedra inoportuna. De ellas daria fe el amigo Luis ángel, que tubo un par de percances.
Ya cerca de coronar el pico tresconcejos al amigo Leandro le jugaría una mala pasada su cubierta, que se resentía del duro camino y de las altas exigencias de su dueño. Una raja nos hacia temer lo peor. La abundante niebla y el tremendo frío no invitaban a parar allí, pero La trotona de Leandro dijo Basta. Un par de parches y cola de contacto servirían para remendar de manera provisional la trastocada cubierta. Mientras tanto aprovechábamos para comer, ya que la hora de salida había sido poco acertada.
foto.
Tras 3 "pequeños" bocadillos, en algunos de los casos, nos dirigíamos entre la niebla por los altos de este camin hasta un cruce en el que había unos indicadores. Allí surgirían las primeras dudas. Nadie sabia muy bien que camino coger, pero la lógica y la intuición castrona se imponía. Comenzaba un descenso que marcaría el resto de la ruta para el amigo Vidal y su roja trotona. A mitad de un fuerte descenso se quedaría sin frenos, rezagado.
El grupo seguía bajando pista abajo y un servidor echaba alguna que otra mirada a sus espaldas, donde no encontraba la rueda de su compañero Vidal. Detenía en ese momento mi descenso para esperar a ver que pasaba, ¿algún problema mecánico... caída?
Después de vocearle y sin respuesta aparente ya dudábamos si el rezagado iba detrás o si nuestro compañero nos habría adelantado. Retomé el descenso cogiendo en un cruce el camino que a mi entender sería el correcto, pero tras largos momentos de rápido descenso en solitario llegué a dudarlo seriamente. No sabíamos muy bien donde estaba el grupo y si con él estaría nuestro compañero Vidal.
Tras unas cabanas, cuando el camino comenzaba a llanear descubríamos al grupo allí parado, esperando por los rezagados, pero solo un servidor aparecería, Vidal llegaría 3 minutos después dando cuenta de unos frenos ya demasiado calientes y los peligros de aquellos descensos.
Ya metidos en otra pista que no era la planeada, dos de los integrantes de la expedición castrona deciden partir por su cuenta para llegar antes y poder ir a trabajar. Julio y Tito arrancaban el tramo final de descenso, y no terminaría ahí la mala suerte. A 2 km les encontrábamos parados en una paellona reparando un pinchazo. En ese momento nos cede el amigo Julio su "cateye" del que haríamos buen uso en breves momentos.
Nuestra pista nos dejaba en el concejo de Aller, no en Lena como teníamos previsto. Una larga travesía por carretera a oscuras, a través de moreda hasta lena parecía ya el fin a esta accidentada ruta, pero no seria así. Algún que otro taxista, para variar, nos increparía. Llegamos a cruzarnos con nuestros amigos "los verdes" pero no hubo problemas, el patrol siguió su camino y nos libramos de una buena multa.
Ya en Villallana, cerca de lena, Vidal montaba la castrona de un servidor, que sufrió el ultimo incidente. Un argayo traicionero echaba a Vidal por los suelos en una mala caída. Unas ultimas pedaladas y llegábamos a la cochera del amigo Luis (21.00 aprox). Pocos ánimos y fuerzas quedaban ya. Nos cambiábamos y salíamos en coche a buscar la furgoneta que habíamos dejado en el punto de partida.
Después de tal fartura de kilómetros los castrones parábamos 15 días (unos se relajaban en cudillero) y volveríamos el siguiente domingo con ánimos renovados a prestarnos a conocer las rutas preparadas por nuestro amigo Leandro en su terreno, Llanes. El Mazucu entre otros nos espera. Hasta la próxima!